
La mente del creador no tiene un interruptor de apagado
Esta es una historia que me encanta contar, porque tiene partes de realidad, partes un poco fantásticas (aunque hay testigos que dicen haberla presenciado así), y habla de Frank Lloyd Wright, uno de los arquitectos que más admiro, por su genialidad y su personalidad.
Wright convencía a las personas con proyectos que eran inimaginables (un edificio de oficinas sin ventanas al exterior para Johnson Wax en Racine, y allí fue el precursor del espacio abierto de oficinas, iluminado desde arriba; un edificio con planta circular para un museo en NY…la misma Falingwater), y lo hacía porque tenía la claridad para mostrarles algo que ellos aun no sabían que querían, pero que Wright lograba extraer de ellos y plasmarlos en dibujos, en paredes, en espacios.
Lo lograba obviamente por su talento y pasión por la arquitectura como instrumento para mejorar la vida de las personas, y porque la mente del creador no tiene un interruptor de apagado, una vez que comienza a “trabajar” en una idea, no para hasta verla hacerse realidad, y allí entra en juego una de las cualidades que debe tener el creador: saber cuándo detenerse, porque el diseño nunca se termina, se abandona. Y saber cuando debes detener el diseño y comenzar la producción es parte del proceso creativo.
Los invito a escuchar este episodio y recomendarlo a sus amigos en cualquiera de las plataformas de podcasting de su confianza, como Apple Podcasts o Spotify, o entrando a Radio2.co.
Episodio 5: La Mente del Creador no tiene un interruptor de apagado.







