
Se nos fué la Reina Pepiada
El pasado 18 de junio murió la primera Miss Mundo venezolana y Latinoamericana, Susana Duijm. Nacida en 1936, fue coronada Miss Mundo en 1955 en Londres, comenzando un reinado de porte y elegancia que no terminó jamás. Fue la primera venezolana en aparecer en la portada de la revista francesa Paris Match, en noviembre de 1955, que además incluía un extenso reportaje acerca de su paso por París después de haber ganado el Miss Mundo 1955. Sirvió de modelo para Oleg Cassini y fue peinada por Alexander, el más reconocido estilista de la época.

Entre los muchos homenajes que recibió en vida estuvo uno que no es muy conocido por la mayoría, y es que la famosa “reina pepiada”, una de las arepas mas conocidas, debe su nombre a ella.
Los Hermanos Álvarez. La historia cuenta que una familia que llegó a Caracas desde el estado Trujillo, los hermanos Álvarez, montaron una arepera con ese mismo nombre (“Los Hermanos Álvarez”) en la gran avenida de Sabana Grande. Ya habían tenido un par de emprendimientos exitosos, uno de empanadas y otro de tostadas (el primer cliente del negocio de tostadas fue un tal Alfredo Sánchez, un muchacho aficionado al canto, que luego se hizo famoso con el nombre artístico de Alfredo Sadel), y en este nuevo negocio tenían clientes fijos a personajes como Aquiles Nazoa, Oscar Yanes, Billo Frómeta y Abelardo Raidi.
La Reina Pepiada. Cuando Susana Duijm gana el Miss Mundo, el mismo año en el que se abrió el local de los Álvarez, vistieron a una de sus sobrinas pequeñas de reina y la sentaron en su silla de reina para que la gente que pasara por allí la viera. Un señor que pasaba por allí les preguntó que por qué esa niña estaba vestida así, palabras más, palabras menos, resulto ser el papá de Susana Duijm, quién la llevó al establecimiento. Le prepararon una arepa rellena de pollo asado y luego horneado, con lonjas de aguacate y guisantes (la receta actual incluye mayonesa y no tiene guisantes). Le dijeron “se va a llamar La Reina, asi como usted”. En esa época a las mujeres curvilíneas se les llemaba “pepiadas”, y fue así como completaron el nombre de esa arepa, hoy famosa en el mundo.
En Los Hermanos Álvarez se inventaban arepas con nombres estrafalarios, para llamar la atención de la gente, no solo la Reina Pepiada (que era la de mayor precio, un bolívar, cuando las demás solo llegaban al real y medio), la multisápida (en alusión a una expresión política de Rómulo Betancourt, y esta llevaba “un poquito de todo”), y hasta una llamada “La Prohibitiva”, que se rellenaría con caviar, costaba 27 bolívares y no se sabe si alguien la pidió alguna vez.
La historia de Los Hermanos Álvarez sigue y sigue, está llena de anécdotas como la del día en el que Luis Caballero Mejías fue a venderles la receta de la harina de maíz precocida. Y es una historia de un país de emprendedores, de creadores, de gente que recordamos con cariño y con orgullo de compartir el gentilicio.
Como Susana Duijm, que descanse en paz.


