Excelente entrega, Guillermo. Tenía que leerla justamente hoy, cuando tuve que tomar una de esas decisiones de suficiencia en un texto. Al principio duele, porque es una batalla con el ideal que quiere imponer la imaginación, pero luego se convierte en una tregua existencial. Terminar una obra, así sea en un estado “provisional”, permite darle vida a la siguiente. Gracias, mi estimado Modulor.
¡Gracias, estimado! Me parece que la teoría nos enseña a anticipar resultados; la práctica nos revela lo que no sabíamos que desconocíamos, nos obliga a revisar incluso aquello que creíamos no negociable y nos recuerda que diseñar (un proyecto o la vida) también consiste en saber cuándo ajustar, cuándo detenerse y cuándo retomarlo.
Este artículo me llega como una conexión directa con el trabajo que hacemos y que debemos entender que ya ha llegado a ese punto en el que dices, esto es suficiente. Eso pasa con todo, saber parar forma parte del arte tanto como saber empezar.
Guille, gracias por esta nota… me llegó en el momento exacto. Estoy terminando el segundo libro de mi serie y llevo semanas atrapada exactamente en lo que describes: la excusa de "todavía no está terminado" como manera de no enfrentar el juicio real. Colegas arquitectos cáyendonos en la misma trampa, qué cosa. Guardo la frase de Voltaire para la próxima vez que me quede puliendo una línea que ya estaba bien. Un abrazo desde otra arquitecta que también está aprendiendo a soltar.
Como cuesta finalizar un diseño, la sensación de que puede ir mas "lejos" siempre es un desafío constante, justo en clavo, a veces esos diseños "imperfectos" son el mejor mensaje a un público que aún no lo disfruta, o sencillamente la esencia radica en su contenido imperfecto para que sea complementado con la lectura de quien lo aprecia o interactúa con el.
¡Excelente artículo, mi pana! Es muy común que no saquemos algo a la luz porque sentimos que se puede "perfeccionar" pero, en demasiadas ocasiones, la mejor decisión es sacarlo y luego comenzar un proceso de mejora para ir puliendo lo que se pueda pulir y descartar lo que no es necesario.
En estos días comenté que el uso indiscriminado de inteligencia artificial en la creación de flyers de promoción me tenía visualmente saturado. Es obvio que esa abundancia de poder hacerlo “fácil” elimina cualquier criterio de idoneidad.
Gracias por escribir estimado, gran lectura de domingo.
Me quedo con eso de que a veces nos excusamos diciendo que la obra no está terminada porque ahí sí nos tocaría enfrentarnos a un juicio distinto.
Me vi clarito anteponiendo eso al recibir feedback.
Igual, pienso que todo puede ser un work in progress. En realidad, nosotros -todos- lo somos. Y hacer las paces con eso es lo que hay que aprender a soltar.
No hay versión terminada. Somos un eterno presente continuo.
El mundo merece que acabenos con la tiranía de la abundancia, derivada de la fulana innovación incremental y también de terrible obsolescencia programada. Eso significa diseñar menos. ¡Suficiente!
Excelente entrega, Guillermo. Tenía que leerla justamente hoy, cuando tuve que tomar una de esas decisiones de suficiencia en un texto. Al principio duele, porque es una batalla con el ideal que quiere imponer la imaginación, pero luego se convierte en una tregua existencial. Terminar una obra, así sea en un estado “provisional”, permite darle vida a la siguiente. Gracias, mi estimado Modulor.
¡Gracias, estimado! Me parece que la teoría nos enseña a anticipar resultados; la práctica nos revela lo que no sabíamos que desconocíamos, nos obliga a revisar incluso aquello que creíamos no negociable y nos recuerda que diseñar (un proyecto o la vida) también consiste en saber cuándo ajustar, cuándo detenerse y cuándo retomarlo.
Este artículo me llega como una conexión directa con el trabajo que hacemos y que debemos entender que ya ha llegado a ese punto en el que dices, esto es suficiente. Eso pasa con todo, saber parar forma parte del arte tanto como saber empezar.
Exactamente eso, saber donde termina es tan importante como saber por dónde empezar.
Guille, gracias por esta nota… me llegó en el momento exacto. Estoy terminando el segundo libro de mi serie y llevo semanas atrapada exactamente en lo que describes: la excusa de "todavía no está terminado" como manera de no enfrentar el juicio real. Colegas arquitectos cáyendonos en la misma trampa, qué cosa. Guardo la frase de Voltaire para la próxima vez que me quede puliendo una línea que ya estaba bien. Un abrazo desde otra arquitecta que también está aprendiendo a soltar.
Que bueno que te haya llegado, Monica! Y si, es de esas cosas que aprendimos “en la academia” y que hay que tener siempre presente.
Como cuesta finalizar un diseño, la sensación de que puede ir mas "lejos" siempre es un desafío constante, justo en clavo, a veces esos diseños "imperfectos" son el mejor mensaje a un público que aún no lo disfruta, o sencillamente la esencia radica en su contenido imperfecto para que sea complementado con la lectura de quien lo aprecia o interactúa con el.
Imperfecto para uno, y justo lo que estaba buscando otro ☺️
¡Excelente artículo, mi pana! Es muy común que no saquemos algo a la luz porque sentimos que se puede "perfeccionar" pero, en demasiadas ocasiones, la mejor decisión es sacarlo y luego comenzar un proceso de mejora para ir puliendo lo que se pueda pulir y descartar lo que no es necesario.
Lo perfecto es enemigo de lo bueno, decía Voltaire.
En estos días comenté que el uso indiscriminado de inteligencia artificial en la creación de flyers de promoción me tenía visualmente saturado. Es obvio que esa abundancia de poder hacerlo “fácil” elimina cualquier criterio de idoneidad.
Gracias por escribir estimado, gran lectura de domingo.
Muchas gracias, my friend
Me quedo con eso de que a veces nos excusamos diciendo que la obra no está terminada porque ahí sí nos tocaría enfrentarnos a un juicio distinto.
Me vi clarito anteponiendo eso al recibir feedback.
Igual, pienso que todo puede ser un work in progress. En realidad, nosotros -todos- lo somos. Y hacer las paces con eso es lo que hay que aprender a soltar.
No hay versión terminada. Somos un eterno presente continuo.
Gracias por escribir, querido 💛
Gracias a ti por leer y conentar, y si: todos somos una obra sin terminar 🙌
¡Gracias Guillermo!
¡Extraordinario!
Todo el mundo debería leerlo.
Muchas gracias por leerlo! 🙌
El mundo merece que acabenos con la tiranía de la abundancia, derivada de la fulana innovación incremental y también de terrible obsolescencia programada. Eso significa diseñar menos. ¡Suficiente!
Hola…
A ver, al estilo Mies sería, ¿diseñar menos para obtener más?
Prefiero “Less, but better” de Dieter Rams.