Este mes estuve en dos ciudades, semana de por medio, reunido con dos de los equipos con los que trabajo durante el año de forma híbrida (es decir, a veces de forma presencial, a veces de forma remota).
En ambos casos tuve la misma reflexión, y es que por un lado pensaba en la gran suerte que es trabajar con algunas personas, y allí me iluminaba la razón principal por la que esto pasa: las relaciones se construyen con el tiempo, y tienes que dar para recibir.




