Nunca ha sido tan fácil crear, ni tan difícil destacar.
Cómo pasamos de la TV al tuit, y del tuit al algoritmo. Y de cómo volver a conectar.
Esta semana sigo dándole vueltas a esa intersección que tanto me fascina: la tecnología que nos ayuda si sabemos usarla (o nos complica si nos dejamos distraer) y la cultura pop, que para mí es ese momento en el que estamos haciendo historia… aunque todavía no lo sepamos.
Una conversación que escucho con frecuencia es la de que hoy todo el mundo quiere ser influencer o famoso, pero pocos están dispuestos a dar primero el valor que se necesita para que otros te sigan, te escuchen y validen tus ideas y posturas… más allá de comprar un helado de pistacho solo porque está de moda.
No entré en lo complejo que resulta analizar por qué a veces es más fácil apoyar a desconocidos (o a gente que no nos aporta nada) que a quienes tenemos cerca y nos dan valor real, pero eso quedará para una próxima entrega.
Como todas las semanas, les dejo también el enlace a mi playlist Las Cinco de la Mañana: cinco temas nuevos para arrancar el día cada lunes. Lo abres, le das play… y listo.
Gracias por leer, por …




