Hay una famosa cita de Blaise Pascal, el matemático francés, que dice que “las mentes pequeñas se preocupan de lo extraordinario, mientras que las grandes mentes se ocupan de lo ordinario” (o algo así). Es decir, las mentes que traen la innovación y cambian el mundo son las que encuentran profundidad, significado y de hecho se maravillan en lo cotidiano, en lo que otros pasan por alto todos los días.
Cuando vemos el mundo que nos rodea y lo cotidiano desde otras perspectivas, no solo lo evidente sino además lo que está detrás, y no nos conformamos solo con ver el conjunto sino las partes que lo componen, logramos encontrar nuevas y más eficientes soluciones a problemas existentes, soluciones que probablemente se conviertan en innovaciones.
Hay un concepto literario presentado en 1917 por el crítico ruso Viktor Shklovski llamada “defamiliarización”, que busca que los objetos o actos familiares parezcan extraños, inusuales o novedosos. La idea es que cuando se presentan cosas conocidas de forma inusual, el autor puede hacer que el lector vea algo de una manera nueva y así cambiar su visión de la realidad.
Un ejemplo clásico de defamiliarización es describir algo común como si fuera una invención extraña o un objeto que viene de otro mundo. Imagina describir un teléfono a alguien que nunca ha visto uno: "Un objeto rectangular que emite luces y sonidos, que permite a los seres humanos comunicarse con otros a grandes distancias". Esta descripción hace que algo familiar (un teléfono) se sienta desconocido y nos obliga a reconsiderar lo que sabemos sobre él.
Normalmente, nuestra mente está cableada de tal forma que vamos dejando de ver las cosas a las que estamos acostumbrados, las neuronas dejan de activarse cuando ya tenemos suficiente información de las cosas que vemos siempre, y como sabemos, la rutina y habituarse al famoso “lo hago así porque siempre se ha hecho así” no es precisamente lo que hace progresar al mundo.
Así que el consejo es que tratemos de ver las cosas de una manera distinta, por muy cotidianas que sean, y con ello ayudaremos a que nuestro cerebro esté siempre creando cosas nuevas, viendo nuevos matices en las cosas de todos los días, descubriendo cosas que no sabíamos que estaban allí. Es la técnica que han usado por siglos los grandes artistas, científicos y creadores que han cambiado al mundo y a través de ella, podemos ver en el mundo que nos rodea esas cosas que nadie más ha visto…aún.

Hjerson, de Agatha Christie (en Topic o en Amazon Prime Video). Un detective enigmático, intenso…neurótico, ¿qué más podemos pedir? Que lo acompañe una productora de Reality TV para tratar de convencerlo de hacer un programa juntos, mientras resuelven misterios reales: de eso se trata esta serie.
Resulta que Agatha Christie creó una escritora llamada Ariadne Oliver, y en sus historias, esta escritora a su vez crea un personaje muy pintoresco llamado Sven Hjerson, un detective escandinavo enigmático, intenso, neurótico…ah, ya se los había presentado.
Se trata de la primera adaptación de este detective ficticio que nace dentro de las historias de otro personaje ficticio, y realmente es espectacular. Son solamente ocho episodios, está en sueco (aunque en algunos servicios como Topic lo pueden encontrar doblado al inglés si es de vuestro gusto, aunque yo siempre prefiero el idioma original), y se las recomiendo un montón.
Maigret (en Britbox o en Amazon Prime Video). Rowan Atkinson (si les suena, es porque es el actor británico que se hizo muy famoso interpretando a Mr. Bean) interpreta a este detective francés Jules Maigret, basado en los libros de Georges Simenon, y si bien es extraño que en París solo hablen inglés británico, es una serie de solamente cuatro episodios que hay que ver.
Cada uno es un caso distinto, y en todos me encanta ver que buen intérprete es Atkinson, al que nos acostumbramos a ver con un personaje que nos hacía reír, pero que es tan buen actor que con Maigret se nos olvida y lo vemos tal cual como un detective parisino obsesionado con sus casos.




Esa primera frase es muy cautivadora. Qué bonita manera de darle efecto sorpresa a nuestro día a día.